11
Sep

Entrevista a Santiago Posteguillo en Historia de Iberia Vieja

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Entrevistas

historia-de-iberia-vieja

Tags:

11
Sep

‘Circo Máximo’ en Estandarte

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Notas de prensa

estandarte

Tags:

11
Sep

‘Circo Máximo’ en el suplemento de El Correo de Andalucía

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Notas de prensa

suplemento-correo-andalucia-p

Tags:

11
Sep

El Confidencial: ‘Trajano hubiera desterrado a Bárcenas’

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Notas de prensa

el-confidencial

Tags: , ,

11
Sep

‘Circo Máximo’ recomendado en la revista Diez Minutos

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Notas de prensa

diez-minutos

Tags:

11
Sep

Diario Levante. ´En el siglo XXI no se puede escribir como en el XIX´

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Notas de prensa

diario-levante

Tags:

9
Sep

Reseña Circo Máximo en De Lector a lector

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Comentarios de los lectores, Notas de prensa, Prensa

sin-titulo-7-copia1

9
Sep

Oro y plata de los superhéroes – El país

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Notas de prensa, Prensa

1378224981_623574_1378225615_noticia_normal

Las obras de algunos de los pesos pesados de la literatura llegan a la librerías

Manuel Rodríguez Rivero

Quizás no lo recuerden, pero el imperio Taschen, que irrumpió como un rinoceronte en una cristalería en el exclusivo club de los editores de libros de arte a finales de los ochenta, se inició con los tebeos. En 1980, cuando sólo tenía 18 añitos, Benedikt Taschen, un chico de familia bien, abrió en Colonia una tienda de cómics con dinero de sus padres. El primer álbum que publicó fue una colección de las tiras de Sally Forth, una recluta la mar de sexi creada por el dibujante Wally Wood para solaz de las tropas imperiales y que se las arreglaba para terminar casi siempre despelotada. El cómic y, pronto, la pornografía experimentaron en manos de Taschen un proceso de “ennoblecimiento”: sus libros ilustrados y sorprendentemente baratos empezaron a aparecer en las mesas bajas de los saloncitos de jóvenes ejecutivos y, muy pronto, se multiplicaron los pedidos de las librerías de todo el mundo. Fiel a sus orígenes, Taschen publicó hace un par de años el gigantesco vademécum 75 years of DC Comics, en el que se celebraba con cientos de ilustraciones la historia de la mítica compañía DC y de su larguísima serie de superhéroes, desde el primer Supermán publicado en Action Comics (1938) hasta su último avatar de ayer mismo. A pesar de su tamaño y precio (116,45 euros), el mamotreto se convirtió en un éxito internacional y, desde luego, en un libro de referencia imprescindible. Tras aquel bombazo, Taschen se ha decidido a reciclar el original por épocas, enriqueciendo cada nuevo volumen con ilustraciones inéditas. El último publicado es The Silver Age of DC Comics (39,99 euros), editado como todos por el guionista (y ejecutivo de DC) Paul Levitz, que contempla el desarrollo del cómic entre 1956 y 1970. Tras el macartismo y la política puritana y restrictiva del Comics Code Authority, que asumía el prejuicio de que el aumento de la delincuencia juvenil se relacionaba con la lectura de determinadas historietas gráficas, el tebeo de superhéroes entra en una fase de relativa decadencia de la que empieza a salir cuando a los guiones se les añaden elementos de otros géneros: la ciencia ficción, el terror, lo sobrenatural. Aumentan las referencias a la realidad (en una de sus más célebres aventuras de la época Supermán confiesa a John F. Kennedy su verdadera identidad, añadiendo como justificación “si no puedo confiar en el presidente de Estados Unidos, ¿en quién podría hacerlo?”). Y surgen nuevos superhéroes —Flash, Linterna Verde, El Hombre Halcón—, y nuevos tipos de tebeos, como Mad y la larga serie de historias románticas y sentimentales pensadas para el público femenino. Un libro fundamental para entender una parte esencial de la cultura pop estadounidense de la “década prodigiosa”.

Superventas

No hace falta ser un lince para adivinar cuáles van a ser algunas de las novedades que se van a llevar la púrpura de las ventas en esta rentrée. A falta de sorpresas, los primeros pesos pesados que han llegado a las librerías para disputarse el escaso presupuesto para libros de las familias españolas (aún más esquilmadas por los gastos de la vuelta al cole, el aumento de los precios y la resaca financiera del verano) son las tres grandes apuestas de los tres grandes grupos, esos libros que desde hace tiempo tienen echando humo a los departamentos comerciales de sus editoriales: Dispara, yo ya estoy muerto, de Julia Navarro (Plaza & Janés / Random House); Circo Máximo (segunda parte de la “trilogía de Trajano”), de Santiago Posteguillo (Planeta), y El héroe discreto, de Mario Vargas Llosa (Alfaguara / Santillana). La segunda tanda de best sellers que aspiran a los primeros puestos de la lista de Nielsen no llegará hasta noviembre, con la campaña navideña echando humo: por ahora, Plaza & Janés anuncia un Stephen King (Doctor Sueño) y un Grisham (El estafador) y, aunque aún no está terminada, algún topo con piel de librera me sopla con fuerza que Alfaguara podría tener una nueva novela de Pérez-Reverte. En el segundo escalón de ventas previsibles se encuentran sendas novelas excepcionales de dos de mis autores favoritos: La infancia de Jesús, de J. M. Coetzee (Mondadori), y Canadá, de Richard Ford (Anagrama). No he podido leer, en cambio, Una verdad delicada, de John Le Carré (Plaza & Janés, en octubre) que ha obtenido críticas entusiastas en Reino Unido y Estados Unidos. También se ha puesto a la venta Y las montañas hablaron (Salamandra), de Khaled Hosseini, un autor que sigue proporcionando muchas alegrías a los libreros de todo el mundo con su Cometas en el cielo. Por último, espero con cierta curiosidad y una pizca de escepticismo Solo (Alfaguara, octubre), el “James Bond” de encargo de William Boyd, que se publica sesenta años después de Casino Royale, la novela con la que Ian Fleming inició la saga. Jonathan Cape, que la publica en Reino Unido, ha decidido lanzarla con hechuras de novela “de aeropuerto”: cubierta roja y sobrecubierta negra, troquelada para evocar el impacto de un disparo, con el fin, dicen, de “capturar la imaginación del lector”. Bang, bang.

Bibliotecas

A menudo me pregunto qué tratamiento dará en el futuro la novela —y, en general, la prosa de imaginación— a las bibliotecas. Convertidas hoy por necesidad y preferencia en centros culturales multiusos en los que la preservación del saber en los más variados soportes ya no es la única prioridad, las bibliotecas están recuperando con creces su antiguo papel de centro de la vida comunitaria, especialmente en los pequeños núcleos de población. Hoy se va a la biblioteca para muchas cosas: búsqueda de información general (incluyendo búsqueda de empleo), know-how (informática, redacción de currículum) y, desde luego, para encontrarse con otros conciudadanos, socializar y compartir experiencias (y no sólo en los benditos clubs de lectura). Y eso ocurre, paradójicamente, cuando los aberrantes recortes en los presupuestos de cultura han colocado a las bibliotecas públicas en una situación dificilísima en la que brilla aún más el esfuerzo vocacional de sus profesionales y el cada vez más entusiasta voluntariado de la ciudadanía. A juzgar por la multiplicación del conocimiento de la que es depositaria (la BNE, por ejemplo, efectúa periódicos “barridos” para almacenar el conocimiento que circula por la Red), la borgiana ‘Biblioteca de Babel’ (el muy citado relato incluido en El jardín de los senderos que se bifurcan, 1941), aquella “magnificación pesadillesca” de la Biblioteca Municipal Miguel Cané, en la que Borges estuvo trabajando a desgana durante nueve años, sería hoy mucho más infinita —si se me permite el incongruente pleonasmo— que entonces. En todo caso, de entre todos los relatos que tienen como telón de fondo una biblioteca, yo sigo quedándome con ‘Un general en la Biblioteca’, de Italo Calvino (en La gran bonanza de las Antillas, Siruela). Si aún no lo han leído, no quiero echárselo a perder; permítanme tan sólo que les transcriba su comienzo: “En Panduria, nación ilustre, una sospecha se insinuó un día en la mente de los altos oficiales: la de que los libros contenían opiniones contrarias al prestigio militar”. De nada. O

Fuente

9
Sep

Los otros mundos de la novela histórica – Diariodesevilla.es

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Notas de prensa, Prensa

imagen

Posteguillo continúa su trilogía sobre Trajano con ‘Circo Máximo’, en la que narra los entresijos de un juicio, describe la conquista de la Dacia y cumple su sueño de contar una carrera de cuadrigas

Braulio Ortiz
Con la segunda entrega de su trilogía consagrada a Trajano, una serie que inauguró con Los asesinos del emperador y que continúa ahora con Circo Máximo (Planeta), Santiago Posteguillo materializa una fantasía que albergaba desde hacía tiempo: la de trasladar a la prosa la emoción y la intriga de las carreras de cuadrigas. “Siempre había querido contar algo así, pero hasta hace un par de años no se me ocurrió la forma de describir una carrera que fuera original”, confiesa un autor que esta semana presentó en el Conjunto Arqueológico de Itálica, la ciudad en la que nació Trajano, su nueva obra. Posteguillo siempre busca, dice, “el ángulo inesperado, porque de Roma se ha escrito mucho y lo han hecho magníficos autores. Hay que poner la cámara en un sitio sorprendente”: en algunos pasajes, el narrador se centra en las vivencias de un caballo, Niger, para describir la intensidad de la competición.

La exhaustiva documentación en que se apoya Posteguillo -el volumen, de más de mil páginas, incorpora glosarios, mapas, ilustraciones y diagramas- no impide que el autor se abandone al placer de encadenar los episodios más impredecibles: la ficción se ocupa tanto del juicio a una vestal -obligada a guardar la virtud como sacerdotisa de Vesta y acusada de haber tenido una relación con un auriga- como de los avances en la conquista de la Dacia. “La novela tiene un gran marco dorado, que es el mandato de Trajano, un gran gobernante desde el punto de vista administrativo y militar, pero nos faltaba el centro. Podría haber contado un complot para asesinar a Trajano, pero no quería que fuera una copia de la novela anterior y así se iba a parecer demasiado”, reconoce el valenciano sobre las vacilaciones que tuvo antes de encarar la escritura del libro. Fue ganando peso, en ese periodo, la perspectiva de exponer el proceso al que se enfrenta una persona acusada de un crimen que no ha cometido. “Me gustan las novelas de John Grisham, que creo además que han tenido adaptaciones estupendas al cine; me gustaba Perry Mason, o ese personaje de Charles Laughton en Testigo de cargo, esas películas de abogados en las que el culpado es inocente”, manifiesta. Ahí encontró la inspiración para Menenia, la vestal; más tarde, investigando quién podía defenderla, Posteguillo llegó a Plinio, “que era el mejor abogado de la época. Y como la editorial, Planeta, no repara en gastos… pues lo contratamos”, bromea.

Para su relato, Posteguillo no pudo basarse en la crónica que Trajano hizo de las campañas dácicas, ya que los contenidos de De bello dacico se perdieron, aunque Circo Máximo sí se basa en lo que contaba Dión Casio de aquellas guerras. El autor sabe que la inspiración no está solo en las fuentes y en el criterio de los expertos, y que viajar ayuda a dar forma a la narración, por lo que durante la redacción del libro se desplazó a Rumanía, levantada sobre la antigua Dacia. Allí se encontró sorpresas que revive con emoción: como el hallazgo de la lápida de Longino, el amigo de Trajano, que podría ser una columna del santuario cristiano más antiguo del país, en Densus; o los restos del puente que construyó Apolodoro de Damasco sobre el Danubio. “Me apetecía mucho escribir algo sobre ingeniería, era alucinante el dominio que tenían los romanos. Era el puente más largo del mundo antiguo. Lo volaron con dinamita para facilitar el tráfico fluvial y tuvieron que usar mucha más dinamita de la que preveían”, explica.

Sobre Trajano, Posteguillo indica que “luchó contra la corrupción y hacía que los corruptos devolvieran el dinero. Con él, Bárcenas habría tenido que hacerlo o habría tenido que enfrentarse al circo con las fieras, lo que es toda una motivación”. El novelista que ya se ganó a una legión de fieles con otra trilogía, la que componían Africanus, el hijo del cónsul, Las legiones malditas y La traición de Roma, expresa otras razones para su fascinación por el emperador al que dedica su nueva saga. “Trajano comprendió que había que ser austero y decidió no subir los impuestos, hacía públicos los gastos de la familia imperial… Y era tolerante en lo religioso. Lo único que exigía a los cristianos era que reconocieran la autoridad romana”, apunta, antes de completar el retrato con la valentía del personaje. “Militarmente era brillante, e iba a las batallas. Las legiones no combaten igual si el emperador mismo está en el campo de batalla, luchando; se entregan de otra manera”.

Posteguillo, profesor de Lengua y Literatura Inglesas en la Universitat Jaume I, juzga que la novela histórica plasma un panorama más amplio que el que se explica en las aulas. “En la universidad tendemos a la compartimentalización del conocimiento, pero los novelistas históricos contamos muchas cosas, tendemos a la divulgación. Una tesis puede dedicarse a un mosaico romano, pero una novela no se detiene con tanto detalle, te enseña más. El género aporta una forma de conocer el mundo que no tienen las disciplinas académicas”.

Y, ¿qué va a hacer Santiago Posteguillo cuando cierre esta trilogía? “Hay varios caminos posibles”, responde. Una de esas sendas sería “continuar con Roma, hay miles de historias y también ilusión por contarlas”. Al autor le apetece también abordar otras épocas en su literatura. “Hemos avanzado, ahora podemos recorrer la Historia de España novelada por narradores de aquí, algo que no ocurría hace 45 años. Pero todavía quedan muchos huecos sobre los que se pueden escribir”, observa. Aunque no descarta ponerse con “un thriller actual, lo que sería un salto muy grande”, el narrador intuye que seguirá indagando en el pasado. “¿Por qué tanto novelar nuestras derrotas? Lo siento por don Benito y por Arturo, que escribieron obras espléndidas sobre Trafalgar. Sí, hay cuestiones de las que nos tenemos que avergonzar, pero también de las que podemos sentirnos orgullosos”, se rebela. “¿Cuántos indios quedan en Estados Unidos y cuántos en Hispanoamérica? Alguien hizo más el bestia…”.

Santiago Posteguillo. Planeta. Barcelona, 2013. 1.200 páginas. 21,75 euros

Fuente

Tags: , , ,

9
Sep

Entrevista a Santiago Posteguillo en Periodista Digital

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Entrevistas, Prensa

Guerras, traiciones y amores pueblan ‘Circo Máximo’ (Planeta, 2013), la segunda parte de la trilogía que sobre el emperador Trajano ha escrito Santiago Posteguillo, un autor que defiende la aportación que hace la novela histórica.

El autor, que ha escrito otras obras de narrativa histórica como ‘Las Legiones Malditas’ o ‘La traición de Roma’, aborda en ‘Circo Máximo’ la segunda parte de la trilogía de Trajano, que comenzó con ‘Los asesinos del emperador’, un relato impactante, descomunal, descrito con un trepidante pulso narrativo destinado a trasladar al lector a la Roma imperial de los césares. Santiago Posteguillo se ha convertido en el autor español de referencia de la novela histórica sobre Roma y el mundo antiguo. Bienvenidos al mundo de Marco Ulpio Trajano.

Circo Máximo es la historia de Trajano y su gobierno, guerras y traiciones, lealtades insobornables e historias de amor imposibles. Hay una vestal, un juicio, inocentes acusados, un abogado especial, mensajes cifrados, códigos secretos, batallas campales, fortalezas inexpugnables, asedios sin fin, dos aurigas rivales, el Anfiteatro, los gladiadores y tres carreras de cuadrigas.

Hay también un caballo especial, diferente a todos, leyes antiguas olvidadas, sacrificios humanos, amargura y terror, pero también destellos de nobleza y esperanza, como la llama de Vesta, que mientras arde preserva a Roma. Sólo que hay noches en las que la llama del Templo de Vesta tiembla. La rueda de la Fortuna comienza entonces a girar. En esos momentos, todo puede pasar y hasta la vida del propio Trajano, aunque él no lo sepa, corre peligro. Y, esto es lo mejor de todo, ocurrió: hubo un complot para asesinar a Marco Ulpio Trajano.

TITULARES MÁS RELEVANTES DE LA ENTREVISTA

“En el libro se retrata una conspiración muy compleja para matar a Trajano, que es algo que recogen muy bien las fuentes clásicas”

“Hay oficiales que por lealtad hacen cosas por Trajano a las que seguramente no llegaríamos muchos de nosotros”

“Los buenos oficiales romanos sabían valorar la capacidad de los enemigos y la destreza de cualquier militar”

“Un error tremendo sería infravalorar al enemigo y eso lo sabían perfectamente los oficiales de Trajano”

“Trajano intenta hacer la transición hacia un Gobierno que sea más justo, actuando contra la corrupción y parando las persecuciones contra los cristianos”

“Quizá en Europa nos hubiese convenido un Trajano, él consideraba que subir los impuestos no era la solución a la crisis”

“Trajano, que era andaluz, hubiese actuado de forma implacable para atajar lo de los ERE fraudulentos en Andalucía”

“Mis novelas, en los últimos capítulos, dejo abiertos dos o tres misterios que están diseñados para intrigar al lector camino a la siguiente novela”

“Ya estoy trabajando en el tercer libro de esta trilogía, estudiando todo lo relativo a los armenios y a los partos”

Fuente

Página 20 de 60« Primera...10...1819202122...304050...Última »