11
Sep

Diario Levante. ´En el siglo XXI no se puede escribir como en el XIX´

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Notas de prensa

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9
Sep

Reseña Circo Máximo en De Lector a lector

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Comentarios de los lectores, Notas de prensa, Prensa

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9
Sep

Oro y plata de los superhéroes – El país

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Notas de prensa, Prensa

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Las obras de algunos de los pesos pesados de la literatura llegan a la librerías

Manuel Rodríguez Rivero

Quizás no lo recuerden, pero el imperio Taschen, que irrumpió como un rinoceronte en una cristalería en el exclusivo club de los editores de libros de arte a finales de los ochenta, se inició con los tebeos. En 1980, cuando sólo tenía 18 añitos, Benedikt Taschen, un chico de familia bien, abrió en Colonia una tienda de cómics con dinero de sus padres. El primer álbum que publicó fue una colección de las tiras de Sally Forth, una recluta la mar de sexi creada por el dibujante Wally Wood para solaz de las tropas imperiales y que se las arreglaba para terminar casi siempre despelotada. El cómic y, pronto, la pornografía experimentaron en manos de Taschen un proceso de “ennoblecimiento”: sus libros ilustrados y sorprendentemente baratos empezaron a aparecer en las mesas bajas de los saloncitos de jóvenes ejecutivos y, muy pronto, se multiplicaron los pedidos de las librerías de todo el mundo. Fiel a sus orígenes, Taschen publicó hace un par de años el gigantesco vademécum 75 years of DC Comics, en el que se celebraba con cientos de ilustraciones la historia de la mítica compañía DC y de su larguísima serie de superhéroes, desde el primer Supermán publicado en Action Comics (1938) hasta su último avatar de ayer mismo. A pesar de su tamaño y precio (116,45 euros), el mamotreto se convirtió en un éxito internacional y, desde luego, en un libro de referencia imprescindible. Tras aquel bombazo, Taschen se ha decidido a reciclar el original por épocas, enriqueciendo cada nuevo volumen con ilustraciones inéditas. El último publicado es The Silver Age of DC Comics (39,99 euros), editado como todos por el guionista (y ejecutivo de DC) Paul Levitz, que contempla el desarrollo del cómic entre 1956 y 1970. Tras el macartismo y la política puritana y restrictiva del Comics Code Authority, que asumía el prejuicio de que el aumento de la delincuencia juvenil se relacionaba con la lectura de determinadas historietas gráficas, el tebeo de superhéroes entra en una fase de relativa decadencia de la que empieza a salir cuando a los guiones se les añaden elementos de otros géneros: la ciencia ficción, el terror, lo sobrenatural. Aumentan las referencias a la realidad (en una de sus más célebres aventuras de la época Supermán confiesa a John F. Kennedy su verdadera identidad, añadiendo como justificación “si no puedo confiar en el presidente de Estados Unidos, ¿en quién podría hacerlo?”). Y surgen nuevos superhéroes —Flash, Linterna Verde, El Hombre Halcón—, y nuevos tipos de tebeos, como Mad y la larga serie de historias románticas y sentimentales pensadas para el público femenino. Un libro fundamental para entender una parte esencial de la cultura pop estadounidense de la “década prodigiosa”.

Superventas

No hace falta ser un lince para adivinar cuáles van a ser algunas de las novedades que se van a llevar la púrpura de las ventas en esta rentrée. A falta de sorpresas, los primeros pesos pesados que han llegado a las librerías para disputarse el escaso presupuesto para libros de las familias españolas (aún más esquilmadas por los gastos de la vuelta al cole, el aumento de los precios y la resaca financiera del verano) son las tres grandes apuestas de los tres grandes grupos, esos libros que desde hace tiempo tienen echando humo a los departamentos comerciales de sus editoriales: Dispara, yo ya estoy muerto, de Julia Navarro (Plaza & Janés / Random House); Circo Máximo (segunda parte de la “trilogía de Trajano”), de Santiago Posteguillo (Planeta), y El héroe discreto, de Mario Vargas Llosa (Alfaguara / Santillana). La segunda tanda de best sellers que aspiran a los primeros puestos de la lista de Nielsen no llegará hasta noviembre, con la campaña navideña echando humo: por ahora, Plaza & Janés anuncia un Stephen King (Doctor Sueño) y un Grisham (El estafador) y, aunque aún no está terminada, algún topo con piel de librera me sopla con fuerza que Alfaguara podría tener una nueva novela de Pérez-Reverte. En el segundo escalón de ventas previsibles se encuentran sendas novelas excepcionales de dos de mis autores favoritos: La infancia de Jesús, de J. M. Coetzee (Mondadori), y Canadá, de Richard Ford (Anagrama). No he podido leer, en cambio, Una verdad delicada, de John Le Carré (Plaza & Janés, en octubre) que ha obtenido críticas entusiastas en Reino Unido y Estados Unidos. También se ha puesto a la venta Y las montañas hablaron (Salamandra), de Khaled Hosseini, un autor que sigue proporcionando muchas alegrías a los libreros de todo el mundo con su Cometas en el cielo. Por último, espero con cierta curiosidad y una pizca de escepticismo Solo (Alfaguara, octubre), el “James Bond” de encargo de William Boyd, que se publica sesenta años después de Casino Royale, la novela con la que Ian Fleming inició la saga. Jonathan Cape, que la publica en Reino Unido, ha decidido lanzarla con hechuras de novela “de aeropuerto”: cubierta roja y sobrecubierta negra, troquelada para evocar el impacto de un disparo, con el fin, dicen, de “capturar la imaginación del lector”. Bang, bang.

Bibliotecas

A menudo me pregunto qué tratamiento dará en el futuro la novela —y, en general, la prosa de imaginación— a las bibliotecas. Convertidas hoy por necesidad y preferencia en centros culturales multiusos en los que la preservación del saber en los más variados soportes ya no es la única prioridad, las bibliotecas están recuperando con creces su antiguo papel de centro de la vida comunitaria, especialmente en los pequeños núcleos de población. Hoy se va a la biblioteca para muchas cosas: búsqueda de información general (incluyendo búsqueda de empleo), know-how (informática, redacción de currículum) y, desde luego, para encontrarse con otros conciudadanos, socializar y compartir experiencias (y no sólo en los benditos clubs de lectura). Y eso ocurre, paradójicamente, cuando los aberrantes recortes en los presupuestos de cultura han colocado a las bibliotecas públicas en una situación dificilísima en la que brilla aún más el esfuerzo vocacional de sus profesionales y el cada vez más entusiasta voluntariado de la ciudadanía. A juzgar por la multiplicación del conocimiento de la que es depositaria (la BNE, por ejemplo, efectúa periódicos “barridos” para almacenar el conocimiento que circula por la Red), la borgiana ‘Biblioteca de Babel’ (el muy citado relato incluido en El jardín de los senderos que se bifurcan, 1941), aquella “magnificación pesadillesca” de la Biblioteca Municipal Miguel Cané, en la que Borges estuvo trabajando a desgana durante nueve años, sería hoy mucho más infinita —si se me permite el incongruente pleonasmo— que entonces. En todo caso, de entre todos los relatos que tienen como telón de fondo una biblioteca, yo sigo quedándome con ‘Un general en la Biblioteca’, de Italo Calvino (en La gran bonanza de las Antillas, Siruela). Si aún no lo han leído, no quiero echárselo a perder; permítanme tan sólo que les transcriba su comienzo: “En Panduria, nación ilustre, una sospecha se insinuó un día en la mente de los altos oficiales: la de que los libros contenían opiniones contrarias al prestigio militar”. De nada. O

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9
Sep

Los otros mundos de la novela histórica – Diariodesevilla.es

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Notas de prensa, Prensa

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Posteguillo continúa su trilogía sobre Trajano con ‘Circo Máximo’, en la que narra los entresijos de un juicio, describe la conquista de la Dacia y cumple su sueño de contar una carrera de cuadrigas

Braulio Ortiz
Con la segunda entrega de su trilogía consagrada a Trajano, una serie que inauguró con Los asesinos del emperador y que continúa ahora con Circo Máximo (Planeta), Santiago Posteguillo materializa una fantasía que albergaba desde hacía tiempo: la de trasladar a la prosa la emoción y la intriga de las carreras de cuadrigas. “Siempre había querido contar algo así, pero hasta hace un par de años no se me ocurrió la forma de describir una carrera que fuera original”, confiesa un autor que esta semana presentó en el Conjunto Arqueológico de Itálica, la ciudad en la que nació Trajano, su nueva obra. Posteguillo siempre busca, dice, “el ángulo inesperado, porque de Roma se ha escrito mucho y lo han hecho magníficos autores. Hay que poner la cámara en un sitio sorprendente”: en algunos pasajes, el narrador se centra en las vivencias de un caballo, Niger, para describir la intensidad de la competición.

La exhaustiva documentación en que se apoya Posteguillo -el volumen, de más de mil páginas, incorpora glosarios, mapas, ilustraciones y diagramas- no impide que el autor se abandone al placer de encadenar los episodios más impredecibles: la ficción se ocupa tanto del juicio a una vestal -obligada a guardar la virtud como sacerdotisa de Vesta y acusada de haber tenido una relación con un auriga- como de los avances en la conquista de la Dacia. “La novela tiene un gran marco dorado, que es el mandato de Trajano, un gran gobernante desde el punto de vista administrativo y militar, pero nos faltaba el centro. Podría haber contado un complot para asesinar a Trajano, pero no quería que fuera una copia de la novela anterior y así se iba a parecer demasiado”, reconoce el valenciano sobre las vacilaciones que tuvo antes de encarar la escritura del libro. Fue ganando peso, en ese periodo, la perspectiva de exponer el proceso al que se enfrenta una persona acusada de un crimen que no ha cometido. “Me gustan las novelas de John Grisham, que creo además que han tenido adaptaciones estupendas al cine; me gustaba Perry Mason, o ese personaje de Charles Laughton en Testigo de cargo, esas películas de abogados en las que el culpado es inocente”, manifiesta. Ahí encontró la inspiración para Menenia, la vestal; más tarde, investigando quién podía defenderla, Posteguillo llegó a Plinio, “que era el mejor abogado de la época. Y como la editorial, Planeta, no repara en gastos… pues lo contratamos”, bromea.

Para su relato, Posteguillo no pudo basarse en la crónica que Trajano hizo de las campañas dácicas, ya que los contenidos de De bello dacico se perdieron, aunque Circo Máximo sí se basa en lo que contaba Dión Casio de aquellas guerras. El autor sabe que la inspiración no está solo en las fuentes y en el criterio de los expertos, y que viajar ayuda a dar forma a la narración, por lo que durante la redacción del libro se desplazó a Rumanía, levantada sobre la antigua Dacia. Allí se encontró sorpresas que revive con emoción: como el hallazgo de la lápida de Longino, el amigo de Trajano, que podría ser una columna del santuario cristiano más antiguo del país, en Densus; o los restos del puente que construyó Apolodoro de Damasco sobre el Danubio. “Me apetecía mucho escribir algo sobre ingeniería, era alucinante el dominio que tenían los romanos. Era el puente más largo del mundo antiguo. Lo volaron con dinamita para facilitar el tráfico fluvial y tuvieron que usar mucha más dinamita de la que preveían”, explica.

Sobre Trajano, Posteguillo indica que “luchó contra la corrupción y hacía que los corruptos devolvieran el dinero. Con él, Bárcenas habría tenido que hacerlo o habría tenido que enfrentarse al circo con las fieras, lo que es toda una motivación”. El novelista que ya se ganó a una legión de fieles con otra trilogía, la que componían Africanus, el hijo del cónsul, Las legiones malditas y La traición de Roma, expresa otras razones para su fascinación por el emperador al que dedica su nueva saga. “Trajano comprendió que había que ser austero y decidió no subir los impuestos, hacía públicos los gastos de la familia imperial… Y era tolerante en lo religioso. Lo único que exigía a los cristianos era que reconocieran la autoridad romana”, apunta, antes de completar el retrato con la valentía del personaje. “Militarmente era brillante, e iba a las batallas. Las legiones no combaten igual si el emperador mismo está en el campo de batalla, luchando; se entregan de otra manera”.

Posteguillo, profesor de Lengua y Literatura Inglesas en la Universitat Jaume I, juzga que la novela histórica plasma un panorama más amplio que el que se explica en las aulas. “En la universidad tendemos a la compartimentalización del conocimiento, pero los novelistas históricos contamos muchas cosas, tendemos a la divulgación. Una tesis puede dedicarse a un mosaico romano, pero una novela no se detiene con tanto detalle, te enseña más. El género aporta una forma de conocer el mundo que no tienen las disciplinas académicas”.

Y, ¿qué va a hacer Santiago Posteguillo cuando cierre esta trilogía? “Hay varios caminos posibles”, responde. Una de esas sendas sería “continuar con Roma, hay miles de historias y también ilusión por contarlas”. Al autor le apetece también abordar otras épocas en su literatura. “Hemos avanzado, ahora podemos recorrer la Historia de España novelada por narradores de aquí, algo que no ocurría hace 45 años. Pero todavía quedan muchos huecos sobre los que se pueden escribir”, observa. Aunque no descarta ponerse con “un thriller actual, lo que sería un salto muy grande”, el narrador intuye que seguirá indagando en el pasado. “¿Por qué tanto novelar nuestras derrotas? Lo siento por don Benito y por Arturo, que escribieron obras espléndidas sobre Trafalgar. Sí, hay cuestiones de las que nos tenemos que avergonzar, pero también de las que podemos sentirnos orgullosos”, se rebela. “¿Cuántos indios quedan en Estados Unidos y cuántos en Hispanoamérica? Alguien hizo más el bestia…”.

Santiago Posteguillo. Planeta. Barcelona, 2013. 1.200 páginas. 21,75 euros

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9
Sep

Entrevista a Santiago Posteguillo en Periodista Digital

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Entrevistas, Prensa

Guerras, traiciones y amores pueblan ‘Circo Máximo’ (Planeta, 2013), la segunda parte de la trilogía que sobre el emperador Trajano ha escrito Santiago Posteguillo, un autor que defiende la aportación que hace la novela histórica.

El autor, que ha escrito otras obras de narrativa histórica como ‘Las Legiones Malditas’ o ‘La traición de Roma’, aborda en ‘Circo Máximo’ la segunda parte de la trilogía de Trajano, que comenzó con ‘Los asesinos del emperador’, un relato impactante, descomunal, descrito con un trepidante pulso narrativo destinado a trasladar al lector a la Roma imperial de los césares. Santiago Posteguillo se ha convertido en el autor español de referencia de la novela histórica sobre Roma y el mundo antiguo. Bienvenidos al mundo de Marco Ulpio Trajano.

Circo Máximo es la historia de Trajano y su gobierno, guerras y traiciones, lealtades insobornables e historias de amor imposibles. Hay una vestal, un juicio, inocentes acusados, un abogado especial, mensajes cifrados, códigos secretos, batallas campales, fortalezas inexpugnables, asedios sin fin, dos aurigas rivales, el Anfiteatro, los gladiadores y tres carreras de cuadrigas.

Hay también un caballo especial, diferente a todos, leyes antiguas olvidadas, sacrificios humanos, amargura y terror, pero también destellos de nobleza y esperanza, como la llama de Vesta, que mientras arde preserva a Roma. Sólo que hay noches en las que la llama del Templo de Vesta tiembla. La rueda de la Fortuna comienza entonces a girar. En esos momentos, todo puede pasar y hasta la vida del propio Trajano, aunque él no lo sepa, corre peligro. Y, esto es lo mejor de todo, ocurrió: hubo un complot para asesinar a Marco Ulpio Trajano.

TITULARES MÁS RELEVANTES DE LA ENTREVISTA

“En el libro se retrata una conspiración muy compleja para matar a Trajano, que es algo que recogen muy bien las fuentes clásicas”

“Hay oficiales que por lealtad hacen cosas por Trajano a las que seguramente no llegaríamos muchos de nosotros”

“Los buenos oficiales romanos sabían valorar la capacidad de los enemigos y la destreza de cualquier militar”

“Un error tremendo sería infravalorar al enemigo y eso lo sabían perfectamente los oficiales de Trajano”

“Trajano intenta hacer la transición hacia un Gobierno que sea más justo, actuando contra la corrupción y parando las persecuciones contra los cristianos”

“Quizá en Europa nos hubiese convenido un Trajano, él consideraba que subir los impuestos no era la solución a la crisis”

“Trajano, que era andaluz, hubiese actuado de forma implacable para atajar lo de los ERE fraudulentos en Andalucía”

“Mis novelas, en los últimos capítulos, dejo abiertos dos o tres misterios que están diseñados para intrigar al lector camino a la siguiente novela”

“Ya estoy trabajando en el tercer libro de esta trilogía, estudiando todo lo relativo a los armenios y a los partos”

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9
Sep

Posteguillo apasiona con su ‘Circo Máximo’

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Notas de prensa, Prensa

Aula Las Provincias.

Si entre los alrededor de 300 asistentes a la edición de ayer de Aula LAS PROVINCIAS había alguno que todavía no se había hecho con un ejemplar de ‘Circo Máximo’, seguro que sucumbieron a la apasionada presentación que el autor, el escritor Santiago Posteguillo, realizó en el Ateneo Mercantil de Valencia. El novelista desveló algunas de las claves del libro, la segunda entrega de la trilogía centrada en el emperador Trajano que abrió en 2011 con ‘Los asesinos del emperador’.

Si en la primera entrega, Posteguillo noveló el ascenso al trono de Trajano, en esta ocasión relata la primera parte del reinado del emperador hispano, sus planes de reconstrucción de Roma y, sobre todo, su espectacular conquista de Dacia, un reino habitado por terribles guerreros y comandado por el temible rey Decébalo. Por ello, se ha apoyado en los textos dejados por Suetonio, Plinio el Viejo o Dión Casio, para narrar con emoción las batallas, intrigas, conquistas, creencias y hábitos de la Roma de la época.

En su regreso tras el descanso vacacional, Aula LAS PROVINCIAS congregó a alrededor de 300 seguidores del autor, profesor de lengua y literatura inglesa en la Universidad Jaume I, articulista de LAS PROVINCIAS y premio Valencianos para el Siglo XXI en 2010. Muchos de sus lectores esperan ya la tercera y última parte de la trilogía, aunque el autor, preguntado por ello por uno de los asistentes, aseguró que se dará un plazo de dos años, reconoció que todavía se encuentra en fase de documentación y bromeó, como también hizo el presentador del acto, el colaborador de LAS PROVINCIAS Ramón Palomar, con la extensión de sus obras.

En las más de mil páginas de ‘Circo Máximo’, Posteguillo construye una metáfora de la vida, «con sus siete vueltas y catorce giros». Hace realidad además uno de sus sueños como escritor, narrar una carrera de cuadrigas como las de ‘Ben Hur’. La carrera mortal de caballos enmarca la obra, cuyo «corazón», tal y como lo definió el escritor, es el juicio a una vestal.

El escritor, que realizó su presentación de pie y utilizó proyecciones de fotografías de sus viajes para documentarse y extractos de la novela, bromeó con que ha conseguido otro sueño: «He hecho una novela de John Grisham -autor del que se confesó seguidor- dentro de una de romanos».

En sus palabras de introducción, Palomar valoró la capacidad de Posteguillo de «recuperar a grandes olvidados de la historia» y destacó su «buen ojo», su «maestría impresionante» y su rigurosidad en la documentación. Palomar aludió a un pasaje de la novela, la construcción de un puente sobre el Danubio que Trajano encargó a Apolodoro y a las palabras del emperador -«estamos construyendo algo grande, algo que perdurará siempre»-, para equipararlo a la trayectoria de Posteguillo. Posteriormente el autor ironizó con ello: «Escribo mucho, a ver si perdura algo, si no por calidad por cantidad». Y recordó cuando el comunicador le llevaba a sus programas radiofónicos «cuando sólo había publicado una novela y vendido 700 ejemplares» porque «le gustaba cómo escribía».

Secretos de autor

En su exposición, Posteguillo desveló algunos de los secretos de su labor creativa. El autor explicó que en sus novelas busca el ángulo inesperado, es decir, contar la vida de alguien desde un punto de vista que nadie se espera. Con la trilogía sobre el hispano Marco Ulpio Trajano, primer emperador nacido fuera de la capital del imperio que tuvo Roma,

ha buscado un personaje histórico poco conocido. De hecho, reflexionó, a preguntas de un asistente, si quizás la homosexualidad del emperador «pueda ser un punto de por qué no se ha novelado mucho a Trajano». Él reconoció haber tratado el tema «como los romanos de la época; entonces eso no tenía ninguna importancia, ni me he recreado en ello, ni me ha parecido alterarlo porque es una novela histórica».

Otra de las señas de identidad del autor es plantear grandes incógnitas a lo largo de las páginas – «qué ha visto la vestal, quién quiere atentar contra Trajano y por qué», apuntó-. Lo denomina misterios concéntricos. De hecho finalizó su presentación con uno de ellos, la pregunta que la vestal juzgada le lanza al emperador, ¿es acaso el emperador Trajano mi padre? y la sonrisa con que este le responde.

Tras estas palabras, alrededor de 80 asistentes formaron rápidamente una larga cola que excedía las puertas del auditorio para conseguir una firma del autor en un ejemplar de ‘Circo Máximo’. Ante la respuesta de sus seguidores, la firma de libros se prolongó alrededor de una hora.

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4
Sep

Concursa y gana los libros Circo Máximo y Los asesinos del Emperador

   Publicado por: Santiago Posteguillo   en Eventos

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¿Te apasiona la Antigua Roma? ¿Vibras viendo “Gladiador”? ¿Y te has visto 20 veces la carrera de cuádrigas de “Ben-Hur?

Aquí tu libro, “Circo Máximo”, de Santiago Posteguillo y tu concurso. Demuéstranos cuánto sabes y gana los ejemplares dedicados de “Circo Máximo” y “Los asesinos del Emperador”, las dos primeras entregas de la #TrilogíadeTrajano, un opúsculo y una moneda acuñada en el Siglo I.

Fecha máxima de participación 15/09/2013

PARTICIPA AQUÍ

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SantiagoPosteguilloEnlaimperialTarraco

“Circo Máximo” (Planeta), la segunda novela de la serie de Marco Ulpio Trajano que inició “Los asesinos del emperador”, llega con la energía de un auriga. Viajamos en el tiempo hasta la Roma de Trajano en un paseo con su autor por Tarraco y aledaños. texto FRANCISCO LUIS DEL PINO OLMEDO fotos ASÍS G. AYERBE / FRANCISCO LUIS DEL PINO OLMEDO

Una lluvia fina y persistente, de la llamada calabobos, es la anfitriona a nuestra llegada a Tarragona –o debería decir Tarraco, para estar más en consonancia con el marco romano que visitamos–. Santiago Posteguillo (Valencia, 1967) es nuestro guía como lo fue en Roma hace dos años, bajo aquel implacable sol que nadie añora en esta ocasión. Entonces nos habló de Los asesinos del emperador, la primera novela de la trilogía que tiene a Marco Ulpio Trajano, el primer emperador hispano, como eje central. Si allí, aunque se narraba su ascenso al trono, era un personaje algo secundario, aquí, a pesar de tratarse de una obra muy coral, la figura de Trajano lo inunda todo. Circo Máximo es, sin duda, la novela central de la trilogía. Potente por la descripción de las Guerras Dacias, por un juicio apasionante, por la lucha en la arena y por las carreras de cuadrigas. Todo un espectáculo, servido con los mejores cubiertos por un maestro de la novela histórica de romanos.

La misma sonrisa y buen talante muestra este filólogo y lingüista, profesor titular en la universidad Jaume I de Castellón, donde imparte clases de literatura inglesa, especialmente de la narrativa del siglo XIX. Su admiración por el emperador Trajano le ha llevado a escribir sobre él para intentar difundir la importancia del personaje desde la novela histórica. Hoy nos habla, al tiempo que recorremos los restos del anfiteatro y el circo romano de la imperial Tarraco, de Circo Máximo, escrita cada una de sus 1.200 páginas con la misma precisión e inteligente estrategia de las dos campañas dacias que el emperador de la Bética tan brillantemente realizó.

El entusiasmo de Posteguillo va unido a su percepción de que, a algunos personajes de probada valía, ni la historia ni la literatura les han hecho justicia. Es lo que le llevó a dedicar su primera trilogía a Publio Cornelio Escipión, el vencedor del cartaginés Aníbal en la batalla de Zama. Una trilogía potente que arremetió con enorme fuerza contra el vacío, según él, que había en el panorama español sobre el general romano. Ahora, tras Los asesinos del emperador, que como un ariete ha abierto las fortalezas de la curiosidad sobre Trajano y ha hecho prisioneros a tantos lectores, estos esperaban con ansia la segunda entrega. Circo Máximo superará las expectativas creadas; entre otras razones, por su elaborado y complejo tejido narrativo. El fresco que traza de una época con alta resolución en el detalle, la épica que transmite con una técnica similar a la cinematográfica, que permite visualizar los momentos álgidos, desde el cruento choque de los ejércitos a las frenéticas escenas de las carreras de cuadrigas, o la lucha en la arena. Todo ello, a través de una lectura que mantiene el ritmo y aumenta la tensión, como en las mejores novelas negras, bélicas, o películas sobre juicios, corrupción, traiciones y luchas a muerte en geografías distintas.

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Sobre estas líneas, el maniquí vestido de romano que da la bienvenida al local donde comieron Posteguillo y el firmante del artículo. El autor posa en el museo de arqueología de Tarragona; y en el centro, una vista del antiguo circo imperial de la ciudad catalana.

El contexto histórico

Imperturbable como un disciplinado oficial romano ante la menuda lluvia que le va calando, el escritor se mueve entre los restos arqueológicos valorando sus dimensiones, calculando su aforo, mientras explica que tanto el anfiteatro como el circo son representativos de lo que era una ciudad romana en la época imperial de Trajano. “Quien no estuvo propiamente vinculado a Tarragona, porque fue destacado militarmente en Regio (León). Lo que pasa es que Tarragona era una de dos grandes provincias romanas, y en tiempos de Trajano, y luego de Adriano, Tarraco se benefició de una política de amplia inversión en infraestructuras en Hispania”, comenta.

Este es un buen momento para abordar la importancia que tiene el situar bien un contexto. “En la novela histórica me gusta la idea del fresco. Por ejemplo, en la trilogía sobre Escipión me interesaba que el lector fuera consciente de que Plauto y el nacimiento del teatro clásico ocurren mientras Escipión y Aníbal están combatiendo”. Se limpia las gafas del agua que las empaña y continúa, esta vez refiriéndose a su última novela, cuyo tema central se ve acompañado de algunas “subhistorias” y pinceladas sobre el cristianismo, con apariciones de Juan, discípulo de Cristo; Ignacio, obispo de Antioquia, y Evaristo, obispo de Roma. “Me gusta que se vea que los cristianos de la época estaban preocupados porque estaban muriendo los discípulos, y no sabían cómo se iba a mantener el mensaje de Cristo. Y eso está sucediendo durante el gobierno de Trajano, y están pensando qué hacer”.

Una de las partes más intensas de la novela es el juicio a dos de sus protagonistas, el auriga más famoso del momento, Celler, y una vestal, acusados de mantener relaciones carnales. La sentencia de culpabilidad representaba para la vestal ser enterrada viva. Le preguntamos si existían precedentes comprobados. “En la época del emperador Domiciano se juzgó y condenó a cuatro: a tres vestales y a una vestal máxima, injustamente. Pero eso no importaba, porque el resultado de los juicios en Roma dependía más de la habilidad y discurso de los abogados, acusador y defensor, que de la justicia”. El escritor esboza una ligera sonrisa y dice con ternura, recordando al abogado defensor que intentará librarlos de la muerte: “A mí me gusta mucho Plinio el Joven. Tiene esa mirada cáustica, un poco de vuelta de todo; pero, al mismo tiempo, intenta ser digno y mantener que las cosas sean lo más justas posible”.

Encaminamos nuestros pasos hacia al museo de Historia de la ciudad; después, al arqueológico. Ha dejado de llover y, en su lugar, un sol resplandeciente intenta recuperar el tiempo perdido calentando el asfalto. En el museo encontramos algunas estatuas sin cabeza de Trajano, un par de ellas colocadas sobre pedestales, amén de diferentes representaciones de ciudadanos de la época. Y unos bellos mosaicos que, según el escritor, “son muestra del refinamiento romano en la época imperial”. Posteguillo admira igualmente la capacidad de construcción de los romanos: “Trajano reconstruirá en piedra, ladrillo y mármol el circo Máximo de Roma, y aquí, en Tarragona, hemos visto grandes bóvedas propias de un circo romano en la época altoimperial. Una buena muestra –insiste– de cómo era un circo en el interior. De su capacidad constructiva tenemos un ejemplo en la novela con la construcción del puente sobre el Danubio”. Antes de abandonar el recinto, nos relajamos al tropezar con una exposición erótica romana, que el autor califi ca de “floja” mientras sonríe entre pícaro y condescendiente.

La conquista de la Dacia

Santiago Posteguillo quiere dejar claro en la trilogía, y así nos lo asevera mientras almorzamos, que la conquista de la Dacia fue un hecho tan importante como la de las Galias por Julio César o la limpieza total que hizo Pompeyo el Grande de piratas en el Mediterráneo. “Pero es menos conocida porque la historia anglosajona no se ha interesado por esta parte. Lo importante que tiene la Dacia es que, con su conquista, Trajano quiebra la teoría del emperador Augusto de que no se debía pasar ni del Rin, ni del Danubio, ni del Éufrates. Fue un punto de infl exión que él quería extender a Oriente”, explica.

Las escenas de las dos Guerras Dacias, donde las legiones miden el acero de sus gladios con las falces dacias, esas armas alargadas que terminan en un fi lo curvado y que tantas piernas y brazos romanos seccionaron, lo mismo que la construcción de un puente sobre el Danubio a cargo del arquitecto Apolodoro de Damasco, están repletas de detalles, brutales y sangrientos, y de ejemplos del esfuerzo enorme por lograr sus objetivos por parte de todos los contendientes. “La conquista se llevó a cabo del 101 al 107, seis años y dos guerras no es mucho”, dice Posteguillo. Y recuerda que ya Julio César había trazado un plan para conquistar esa región actualmente situada en Rumanía, fronteriza en algún punto con Serbia. Su asesinato frustró la acción. Pero el emperador Domiciano lo intentó y acabó perdiendo dos legiones en el valle de Tapae, la V Alaudae y la XXI Rapax, cuyos estandartes quedaron en manos de Decébalo, rey de la Dacia.

La conversación se desarrolla en un marco adecuado, pues sobre nuestras cabezas se yergue una bóveda romana que, de cuando en cuando, atrae nuestras miradas. Y la entrada del restaurante está guardada por un muñeco vestido de legionario, lo que da rienda a nuestra fantasía y hace que nos sintamos en plena campaña de la Dacia. Posteguillo manifiesta que podrían existir paralelismos en estas campañas con la de Hispania. Entre otros, explica que “en España hubo grandes asedios, como el de Numancia, y en la novela se narra el de la capital dacia, Sarmizegetusa. Y hay casos de resistencia hasta el fi n, pues los dacios eran grandes guerreros”. Los lectores recordarán las épicas escenas del sitio de Jerusalén relatadas en Los asesinos del emperador, y Circo Máximo no se queda a la zaga en cuanto a impacto y espectacularidad. De los aliados del rey Decébalo, sármatas y roxolanos, el escritor describe a los primeros y su caballería como formidables: “Tenían caballería pesada con movilidad y eran guerreros muy fuertes. Tanto caballos como jinetes iban protegidos. Los romanos les temían”.

La Fórmula Uno del siglo II

Si en Circo Máximo el autor narra fundamentalmente por qué Trajano es un gran gobernante y su conquista de la Dacia, el principio y el fi nal de la novela se podría decir que cuentan con un “marco dorado”, según el escritor, que son dos grandes carreras de cuadrigas.

Se nota que Santiago Posteguillo es cinéfilo, y que le gustan sobremanera las dos versiones de Ben-Hur, dadas las impresionantes escenas que describe en la novela sobre las carreras de cuadrigas. Se descubre que los aurigas se ataban las riendas al cuerpo y tenían un cuchillo a mano, “como está presente en las estatuas que los representan”, explica. “En la película protagonizada por Charlton Heston no sale porque no tenían los asesores que debían”, reprocha.

Si la primera competición que se relata en la novela es trepidante, brutal, una especie de mezcla de Indianápolis y Monza, las otras son sencillamente apoteósicas. El autor describe igualmente el mundo de las corporaciones, diferenciadas por su color, y el de las apuestas, que movían grandes sumas de dinero. El lector se enamorará de Níger, el caballo que, junto a Orynx, Tigres y Raptore, manejados por Celler, el más prestigioso auriga de los Rojos en la novela, escribirá una página intensamente épica y hermosa. Son, literariamente, caballos para la gloria, cuyos relinchos, esfuerzos y valor quedarán impresos en la memoria de cuantos lean esta novela.

Antes de despedirnos, Santiago Posteguillo explica que de las carreras de cuadrigas hay menos documentación que de las luchas gladiatorias, aunque vienen a desaparecer aproximadamente al mismo tiempo. “De hecho, las carreras de cuadrigas eran prácticamente a muerte, porque los accidentes eran constantes. Y eso no ha quedado reflejado y no se ha recreado tanto. Es más costoso económicamente. ¿Porque, cómo metes doce cuadrigas y 48 caballos en una película?”.

Antes de partir saludamos al legionario de pega y le hago una última fotografía, con el autor a su lado. ¡Qué menos, tratándose de un romano!.

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